Mis “palabras de amor” Mis “palabras de amor”
POR PEDRO DOMINGUEZ BRITO “Palabras de amor” es una de mis canciones preferidas de Joan Manuel Serrat, uno de los mejores cantautores de toda... Mis “palabras de amor”

POR PEDRO DOMINGUEZ BRITO

“Palabras de amor” es una de mis canciones preferidas de Joan Manuel Serrat, uno de los mejores cantautores de toda la historia iberoamericana. La primera vez que la escuché quedé impactado, por su simpleza y profundidad a la vez.

Recuerdo algunas de sus estrofas: “Palabras de amor, sencillas y tiernas/que echamos al vuelo por primera vez/apenas tuvimos tiempo de aprenderlas/recién despertábamos de la niñez”. “Nos bastaban esas tres frases hechas/que entonaba un trasnochado galán/de historias de amor, sueños de poetas/a los quince años no se saben más”.

Hoy, en prosa,  escribo “mis palabras de amor”, inspirado en las letras de aquella canción que impactó mi juventud.

“El amor anhela la perfección de lo amado, pero sin coaccionar, porque aborrece cadenas e imposiciones. Entre sus características está la libertad basada en la consideración a la persona amada.

El amor evoluciona, no es estático, no toma asiento, madura paso a paso y solo esa transformación positiva le  inyecta vida y esplendor.

La ausencia de metas comunes en la pareja, la familia o la amistad, suele destruir al amor. En ocasiones sucede de forma imperceptible, pero inmisericorde. Todo amor motiva, provoca ganas de avanzar y hacer, anima, nos fortalece para enfrentar las adversidades y nos nutre de suficiente ecuanimidad para asimilar los éxitos.

No hay amor sin discrepancias. El ser amado es diferente y, en consecuencia, la armonía de vez en cuando se quiebra, pero los tropiezos se convierten en experiencias que robustecen al amor. Los problemas se vencen por medio del diálogo y si conversando no se superan, el amor sabrá convivir con las dificultades.

El amor requiere de paciencia y delicadeza; la rapidez y las asperezas lo corrompen. Nadie ama lo desconocido y solo el tiempo, que incluso puede ser corto, enseña las virtudes y  debilidades de quien ha de acompañarnos hasta el final de nuestros días o de quienes forman parte de nuestro entorno.

Todo amor requiere capacidad de comprensión, así respira y crece. El egoísmo es incompatible con el amor. La sinceridad y el respeto mutuo son de sus elementos vitales. Quien ofende no ama. Tampoco ama quien denigra y maltrata a quienes rodean al ser que dicen amar.

El que ama valora el amor que entrega y el amor que recibe. Es de doble vía. El amor completo es recíproco. Eso sí, no podemos negar que hay amores sinceros que no necesitan nada a cambio para alimentarse, como lo es el amor a un hijo o a una madre.

¡Dichosos los que se aman y están dispuestos a mantenerse juntos hasta la muerte, apoyándose, unidos hasta la eternidad y agradeciendo a Dios por la felicidad que nace del amor!”.

 

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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