Centros de ancianos NY son castigados por virus Centros de ancianos NY son castigados por virus
NUEVA YORK.- El enfermero dominicano retirado, Ariel Alvarez, de 68 años, espera poder en las próximas semanas incorporarse al trabajo voluntario en algún hospital de... Centros de ancianos NY son castigados por virus

NUEVA YORK.- El enfermero dominicano retirado, Ariel Alvarez, de 68 años, espera poder en las próximas semanas incorporarse al trabajo voluntario en algún hospital de Nueva York, ante la creciente emergencia del coronavirus. Por ahora, a través de una agencia presta servicios a personas de la tercera edad que en El Bronx y Manhattan, requieren de la administración de algún medicamento especial en sus residencias.

“Puede sonar duro. Pero en el caso de muchos envejecientes, que viven solos durante años y están en una situación delicada de salud, el impacto emocional por esta cuarentena es muy bajo, porque finalmente ha sido su estilo de vida por mucho tiempo”, dijó Alvarez.

El quisqueyano, quien prestó servicios por 25 años en el Hospital Mont Sinai en Nueva York, narra que los abuelos que más están sufriendo esta previsión de distanciamiento social, son quienes estaban acostumbrados a recibir la visita de sus hijos, nietos y amigos, o ir a centros de atención a ancianos y participar de actividades diarias.

“Ese grupo de abuelos, en medio de esta crisis de salud pública, tienen prohibido cualquier contacto, y solamente se pueden movilizar para atender asuntos médicos. Su roce es solamente con las enfermeras que los acompañan en casa, si es el caso, o quienes vamos a suministrarle algún tratamiento como la insulina”, contó el profesional de la salud jubilado.

Alvarez, quien egresó de El Bronx Community College en 1977, está a la espera de respuestas del sistema de salud de Nueva York para formar parte de la “primera línea de batalla”, que demanda la ciudad ante esta emergencia de salud pública.

“No dejo de pensar en el riesgo para mi esposa y mi hijo que viven conmigo, pero tenemos una misión y es sagrada, especialmente con nuestras comunidades más vulnerables”, dijo.

Otra enfermera de 48 años, quien trabaja en una agencia de acompañamiento a ancianos en Brooklyn, y quien prefirió tener su nombre en reserva, confesó que optó por tomar unas vacaciones pendientes, porque describe que en general no cuentan con insumos elementales de seguridad para trabajar en el cuidado de estos pacientes.

“Yo vivo con mi mamá que está delicada de salud. Salir a trabajar a exponerme, regresar a casa y contagiarla no me lo perdonaría. En esta emergencia tristemente muchos ancianitos están muy solos, algunos no tienen familia y están enfermos. Estos servicios de enfermeras de compañía están colapsados. Muchas compañeras no quieren asumir ese riesgo para proteger a su familia“, confesó la enfermera.

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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