Anti trujillista rechaza candidatura de Ramfis Anti trujillista rechaza candidatura de Ramfis
SANTIAGO.- Al conmemorarse mañana el 57 aniversario del ajusticiamiento del dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina, para alguien que pasó casi tres años de su... Anti trujillista rechaza candidatura de Ramfis

SANTIAGO.- Al conmemorarse mañana el 57 aniversario del ajusticiamiento del dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina, para alguien que pasó casi tres años de su juventud en las más inhumanas y espantosas cárceles del país, observar ahora que un nieto del dictador quiere ser presidente de la República, le causa estupor.

Ulises Polanco entonces era un joven que rondaba los 23 años, cuando en 1958 lo apresaron agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) mientras en su vehículo transportaba armas que había comprado para atentar contra la vida de Trujillo.

Hoy observa un nubarrón en la política nacional, todo porque Ramfis Trujillo, nieto del ajusticiado hombre que por 31 años impuso su férrea manera de dirigir la nación, ahora busca ser escogido presidente en las elecciones del 2020.

Ulises, quien desde hace años se desempeña como empresario, incursionando exitosamente en varios renglones del desarrollo económico del país, bajo ninguna circunstancia quiere que en este territorio se entronice de nuevo un régimen como ese.

Y porque está convencido que Ramfis, en caso de alcanzar la presidencia desgobernaría la nación, rechaza de plano una posibilidad de esa naturaleza. De ahí que lamenta que el ascendiente de Trujillo Molina en estos momentos cuente con más respaldo en la colectividad “que algunos que también aspiran y cuyos familiares fueron víctimas directas de los desmanes de su abuelo”.

Para el empresario hotelero y de medios de comunicación, 57 años después de la muerte de Trujillo, a quien define como “el dictador más cruel que ha existido en Latinoamérica y El Caribe”, tenga Ramfis la vigencia política que un segmento de la población le anexa.

Ulises Polanco considera que esa situación se presenta porque ni en escuelas públicas y privadas y mucho menos en las universidades se ha mantenido una enseñanza sistemática y continua de lo que negativamente significó para el país la preeminencia de Trujillo en el poder.

“Aquí no hay un lugar donde la gente lea y escuche todo lo que se vivió en esa época, como existe en otras naciones, donde las generaciones después del holocausto que significó la matanza de millones de judíos por el terror nazi, se orientan con facilidad de aquel extermino humano”, razona.

Un evento, ocurrido en un club social de Puerto Plata, cuando apenas bordeaba los 23 años, hizo que Ulises y algunos amigos idearan la posibilidad de atentar contra la vida de Trujillo, cuando visitara esa ciudad donde la juventud le tributaría un homenaje.

En esa época él era de un negocio, un carro y una camioneta en su natal municipio puertoplateño de Altamira, por lo que asumió el compromiso de comprar con su dinero las armas necesarias para llevar a cabo el plan.

Entonces vino a esta ciudad, donde acordó con el doctor Rafael Saldaña que este le conseguiría las armas, lo que efectivamente días después le entregó, pero a Ulises ni por la mente le pasó que el galeno lo había traicionado, hasta el extremo de que el arsenal que le entregó era propiedad del gobierno.

Fue entonces cuando agentes del SIM, con su jefe Licinio Peña Rivera a la cabeza, detuvieron el vehículo mientras se desplazaba por el tramo carretero Navarrete-Altamira y ahí mismo comenzó su viacrucis carcelario.

Primero lo llevaron a la fortaleza San Felipe, de Puerto Plata; luego a la San Luis, de esta ciudad, para seguir el periplo de casi tres años por La Victoria, el 9, la 40 y la isla Beata.

Hasta que 45 días después del ajusticiamiento de Trujillo y con casi 27 años fue puesto en libertad, gracias a la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA), no sin antes ser sometido a las más crueles torturas físicas y mentales, incluyendo ser sentado varias veces en la silla eléctrica de la cárcel de la 40 y algunas de las cicatrices desde entonces forman parte de su anatomía.

Ya libre, regresó a su natal pueblo de Altamira, desde donde semanas después y con 20 pesos que le facilitó su madre vino a Santiago y en el hospedaje Yaque instaló un puesto de venta de repollo rebanado.
Fueron muchos los que terminaron en las cárceles por sus actitudes anti trujillistas, pero pocos como Ulises Polanco han vivido luego para contarlo.

De acuerdo a sus cálculos, no llegan a 30 las personas que como él aún viven, por lo que tiene planificado reunirlos en la tercera semana de junio en esta ciudad, para pasar revista de los acontecimientos políticos de la actualidad y, al final, fijar una posición pública al respecto.

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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