NUEVA YORK.- Cuando Jillian Suárez habla de su padre, el oficial Ramón Suárez, lo hace con la determinación de continuar su legado. Su meta...

NUEVA YORK.- Cuando Jillian Suárez habla de su padre, el oficial Ramón Suárez, lo hace con la determinación de continuar su legado. Su meta es portar con orgullo su placa y decir a todos los que quieran escuchar que es la hija de un héroe.

La joven tenía nueve años cuando el oficial Suárez murió en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 tras salvar la vida de tres personas, incluyendo una mujer embarazada.

Su valentía quedó inmortalizada en la fotografía captada por uno de los periodistas que cubrió la emergencia. Sería la última imagen del uniformado, la misma que quedaría grabada para siempre en la mente de Jillian.

“Lo recuerdo salvando vidas. Los últimos minutos de su vida los dedicó a otros. Vivió como un gran ser humano, un gran padre y un gran esposo, y murió como un gran oficial de policía”, dijo Jillian, ahora de 25 años. “Convertirme en policía es continuar con su legado, significa honrar todo lo que hizo por su familia y por las personas de esta ciudad”.

La tragedia fue devastadora, pero no lo suficiente para derrumbar los sueños de Jillian y la fortaleza de su madre, Carmen Suárez. La joven recuerda que se cobijó con los recuerdos felices de su padre todas aquellas noches que su padre no estuvo para darle un beso en la frente. Supo que Ramón Suárez viviría si ella se forjaba un futuro por sí misma, como él siempre se lo aconsejó.

“Mi papá todo el tiempo me hablaba de estudiar y de ir a la universidad. Él decía que estaría ahí para apoyarme”, comentó Jillian, abrazada de su madre.

“Tu padre estaría muy orgulloso de ti”, dijo Carmen mirando a su hija a los ojos. “Él siempre quiso que te educaras lo más que pudieras”.

“Aunque tengo miedo, no puedo impedir los sueños de mi hija”

La lucha por ese futuro prometedor continúa para Jillian. Concluir sus estudios ymaestría en justicia penal y seguridad nacional en St. John’s University es solo el comienzo.

Ahora está lista para ingresar a la academia de policía y ocupar posiciones de poder en el departamento. Es lo que ha soñado desde que su padre murió.

Carmen admite que está un poco preocupada, teme por la seguridad de su hija.

“Al principio no quería tener una cita con Ramón porque era policía, siempre pensé que era una profesión muy arriesgada”, expresó Carmen.

“Aunque tengo miedo, no puedo impedir los sueños de mi hija. No puedo esperar para verla graduarse, será un momento muy especial en nuestras vidas”.

La acogedora casa de Carmen y Jillian, en Queens, está repleta de fotografías del oficial Suárez y de buenos recuerdos, como esas tardes interminables de películas y helado, y los jugueteos de las mascotas de la familia.

Uno de los perros de Jillian tiene 17 años, y pertenecía al oficial, quien era un miembro del NYPD desde 1997.

“Estos 16 años creciendo sin mi padre han sido devastadores, es duro saber que él no está físicamente para ver los momentos más especiales y felices de nuestras vidas,pero siempre estará en nuestros corazones y en el de las personas que salvó, y de esa manera vive”, concluyó Jillian con una sonrisa de esperanza.

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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