¿Por qué existe la corrupción?  ¿Por qué existe la corrupción?
POR RAFAEL BALDAYAC La sociedad dominicana esta viviendo una crisis de valores,  acentuada por la corrupción e impunidad generalizada,  la cual se extiende  a...  ¿Por qué existe la corrupción?

rafael-baldayacPOR RAFAEL BALDAYAC

La sociedad dominicana esta viviendo una crisis de valores,  acentuada por la corrupción e impunidad generalizada,  la cual se extiende  a todas las áreas: política, económica, deportiva y religiosa. Nuestro mundo está agonizando en un nivel de podredumbre moral comparable a la época del Antiguo Testamento.

El fenómeno de la corrupción o enriquecimiento ilícito ha alcanzado dimensiones desproporcionadas producto de una voluntad política permisiva ante la depredación del erario público y la ineficacia de nuestra legislación para sancionar a funcionarios (o altos ejecutivos privados) que en el ejercicio de sus funciones logran lucrarse de manera deshonesta e indecorosa.

Tanto la corrupción administrativa como la privada, sobre todo bancaria, se ha incrementado durante los últimos veinticincos años, aunque ha existido desde los inicios de la vida independiente.

¿Qué es ser corrupto? El término corrupción procede del concepto de podredumbre, descomposición, putrefacción, que es el proceso natural de la degradación de un organismo biológico tras su muerte. En el caso al cual no referimos, se entiende por corrupción una conducta inmoral y contrario a los valores cristianos.

Podemos identificar como corrupción cualquier acción de deshonestidad, falta de integridad, maldad, pecado: también se cataloga corrupción la explotación del jornalero,  acudir al chantaje, cualquier tipo de extorsión, es robar, engañar, sobornar, compra lo injusto, estafar, mentir, codiciar, ambicionar, y darle la espalda al necesitado, explotándole o haciéndole  trampa.

Las Escrituras no silencian en ninguna parte la corrupción moral, política, económica y social de los hombres, por el contrario da fórmula infalible para superarla.

El mismo Señor Jesucristo estuvo dispuesto a jugarse su propia  vida al comprometerse con todas sus consecuencias con la justicia y la verdad. Por eso el cristiano no puede callar porque el suyo sería un silencio, que otorga, de complicidad.

La Biblia se refiere a estas acciones, condenando por ejemplo el soborno. “No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos” (Deuteronomio 16:19) .

Como consecuencia de la corrupción, el profeta Jeremías condena a los que prosperarán haciendo lo malo y dice; “Se engordaron y se pusieron lustrosos, y sobrepasaron los hechos del malo “ Jeremías 5:28. Por otro lado, se prohíbe la opresión y el robo como parte de la corrupción. Leamos en Levítico 19:13 “No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana”.

¿Por qué existe la corrupción? Sencillamente porque somos pecadores. La corrupción nació en el huerto del Edén, cuando  Adán y Eva desobedecieron a Dios.

Como consecuencia de ello apareció el egoísmo, el cual destruyo la naturaleza humana. A partir de ahí nace el pecado, el cual corrompe  el corazón del hombre, naciendo la codicia, la avarician, el deseo de poder y todos los males que generan la corrupción.

Las sociedades se corrompieron continuamente. Ocurrió en la generación de Noé, en la etapa de la Torre de Babel, durante el cautiverio de los Hebreo en Egipto, y en el peregrinar de los hebreos por desierto en busca de la tierra prometida.

Como consecuencia de la corrupción, se destruyó la civilización de Noé (Génesis 6:11), se desarrolló la esclavitud de los hombres, se escribieron los diez mandamientos, y durante todo el período de los reyes de Israel, sus gobernantes se corrompieron, y por eso fueron llevados al cautiverio. Es ahí cuando aparecen los profetas para señalar el pecado de la corrupción, ligado al corazón del hombre.

No debe extrañarnos que se cumpla la profecía dada por Jesucristo, el cual afirmó que los últimos tiempo se iba a repetir la historia de la época de Noé (Mateo 24;37). Por lo tanto, es utópico pensar que con marchas, consignas, pancartas, manifestaciones,  y denuncias podremos acabar con la corrupción humana.

Sólo hay una salida para dejar de ser corruptos, el nuevo nacimiento en Cristo Jesús. El vivir en integridad solo es posible mediante la experiencia  que la Biblia proclama; humillarnos, arrepentirnos, para ser una nueva criatura.

 
 

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es ; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas”. 2Corintios 17.

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.