Por un mundo más justo Por un mundo más justo
POR RAFAEL BALDAYAC Cada 3 de febrero se celebra el Día Internacional del Abogado, con el objetivo de reconocer la labor de los hombres... Por un mundo más justo

POR RAFAEL BALDAYAC

Cada 3 de febrero se celebra el Día Internacional del Abogado, con el objetivo de reconocer la labor de los hombres y mujeres de leyes que trabajan para conseguir un mundo más justo.

Se pretende destacar la notable importancia de los abogados, en la defensa jurídica a personas, tramitación de procesos judiciales, administrativos y mediación de negociaciones y conflictos laborales, entre otras competencias.

La abogacía es una profesión de ley. De acuerdo a la matriculación del Colegio de Abogados de la República Dominicana (CARD), en el país hay más de 70 mil abogados registrados, (71,178)  cifra que se coloca en uno por cada 168 habitantes.

Mientras cerca de 22 mil estudiantes de derecho están matriculados en las universidades. Estos se especializan en las diversas ramas del derecho público y privado, acorde con la legislación de cada país. Esto son derecho Administrativo, Constitucional, Penal, Procesal, Laboral, Tributario, Civil y Mercantil o Comercial.

El uso de la palabra “abogado” tiene un significado complemente diferente si comparamos su uso en el siglo XXI con el contexto en el que suceden los hechos plasmados en las Sagradas Escrituras, donde encontraremos múltiples menciones a “abogados” e “intérpretes de la ley”.

Todo el pueblo de Israel estaba bajo la jurisdicción legal de Roma durante el tiempo de Jesús, de modo que cuando la Biblia menciona a los “maestros de la ley” (Lucas 5:17) o los “abogados” (Lucas 14: 3, ESV), se refiere a los líderes religiosos.

Ellos eran expertos en la ley mosaica. El sistema judicial actual, con fiscales y abogados defensores, en realidad no existía en ese momento, aparecieron después de la Edad Media.

La Biblia menciona a los acusadores humanos, aquellos que presentan cargos contra otros ante un tribunal o magistrado, pero generalmente son testigos, no abogados de la fiscalía (Lucas 12:58; Mateo 5:25).

Este conjunto de leyes, conocidas como Ley Mosaica, son  las leyes que Dios le dio a Moisés en el Monte Sinaí después de liberar a los israelitas de la esclavitud en Egipto.

Se refiere a los Diez Mandamientos, las ordenanzas para vivir en sociedad y los reglamentos para la adoración.

Es necesario precisar que el gran propósito de estas leyes, según la Biblia, era determinar la importancia de la existencia de la figura del salvador para la humanidad. Y en ese contexto sobrenatural, se genera el concepto de lo que es el pecado y la santidad.

El “abogado” viene a ser un escriba, apelando a la habilidad de estos profesionales en escribir y difundir las escrituras.

Su uso es equiparable con la palabra «doctor», que en estos textos antiguos se usa para catalogar a un hombre especializado en la interpretación y aplicación de las Leyes de Moisés.

El concepto de fiscales y abogados defensores, o defensores, es bíblico. Tenemos un Defensor espiritual en Jesucristo, los justos (1 Juan 2: 1). Defiende nuestra causa ante el juez, Dios Padre.

También hay un abogado acusador: (Apocalipsis 12:10). El maligno conoce muy bien la ley mosaica; él conoce la ley mejor que cualquier abogado moderno, conoce las leyes de su tierra. Él sabe que el hombre ha violado la ley y, por lo tanto, puede acusarnos.

Afortunadamente, tenemos un abogado en Jesucristo.  Él es nuestro abogado defensor que se presenta ante el juez con una solución: ha cumplido la ley por nosotros, para que nuestro castigo se pueda poner sobre sus hombros y podamos ser declarados inocentes (Mateo 5:17; Romanos 3:24; Isaías 53: 5).

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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