Nevada trastorna cotidianidad en Nueva York Nevada trastorna cotidianidad en Nueva York
Miguel Cruz Tejada NUEVA YORK.- Las escenas parecían las de una película mezcla de horror y sátira. Resbalones a granel, ciclistas cayéndose, calles bloqueadas por... Nevada trastorna cotidianidad en Nueva York

Miguel Cruz Tejada

NUEVA YORK.- Las escenas parecían las de una película mezcla de horror y sátira. Resbalones a granel, ciclistas cayéndose, calles bloqueadas por el hielo, miles de carros estancados, largos retrasos de autobuses, zonas empantanadas, pozos helados, docenas de accidentes, puentes intransitables y cerrados.

De igual modo, túneles con cientos de vehículos en tapones, incendios, emergencias consecutivas y muchas otras, formaron parte del tórrido caos, escenificado el jueves desde las primeras horas de la tarde, hasta la madrugada del viernes en los cinco condados de la ciudad.

Fueron imágenes que en cine y televisión las veríamos como virtuales y no para tres pulgadas de nieve, una leve tormenta invernal con la peor de las situaciones en décadas.

Una taxista dominicana a bordo de una yipeta de la base Riverside, en la que viajaba este  reportero, acompañado por el bloguero José Zabala, en ruta a una conferencia de prensa, se tomó hora y media en un trayecto que normalmente se reduce a entre 15 a 20 minutos.

Guaguas de la ciudad, se tomaban hasta cuatro horas para llegar a una parada, que en situaciones normales, se toman entre 10 a 12 minutos.

Y todo, debido a la negligencia de la alcaldía y su departamento de sanidad (Sanitation), que no utilizaron a tiempo la sal que debía regarse en las calles para evitar que la nieve se pegara o congelara, y la falta de los aparatos limpia nieves que nadie vio en las calles.

Al alcalde Bill de Blasio, le han caído todas las maldiciones inimaginables de los neoyorquinos, y él alega que fue sorprendido porque la tormenta se precipitó tres horas antes de lo previsto.

La respuesta del meteorólogo Al Roker, el más creíble de Estados Unidos, es la de que el alcalde es “un mentiroso”, porque él estaba adecuadamente informado de lo que venía y la hora en que la tormenta iba a acelerar.

En barrios populosos como el Alto Manhattan, la reacción de sus moradores indignados no se hizo esperar contra la alcaldía, y muchos acusan al alcalde de “vago sin competencia”.

Muchos recuerdan que el caos del jueves, no se había visto nunca ni durante los más fieros ataques de la naturaleza, como la Tormenta del Siglo en febrero de 1995, que dejó casi tres pies de nieve en la cuidad.

Los trenes, por suerte, lograron salvar parte de la situación, con un servicio relativamente rápido, aunque como en cada tormenta, las estaciones del Metro, estaban inundadas y sus escaleras parecían un congelador descontrolado.

Después de la medianoche y cuando todos los neoyorquinos, estaban todavía iracundos, el alcalde decidió ordenar que los camiones salieran a las calles a despejar las vías, pero las de los suburbios pobres y de inmigrantes, fueron las últimas, lo que se hace en cada precipitación de nieve, como parte de la exclusión.

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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