Causa real de la delincuencia Causa real de la delincuencia
POR RAFAEL BALDAYAC La sociedad cuenta con muchos órganos importantes que son fundamentales para encaminar la misma por el sendero del bienestar, el equilibrio social, la armonía y... Causa real de la delincuencia

POR RAFAEL BALDAYAC

La sociedad cuenta con muchos órganos importantes que son fundamentales para encaminar la misma por el sendero del bienestar, el equilibrio social, la armonía y la prosperidad.

Hoy día el principal problema, el enemigo número uno de la sociedad de hoy es la desintegración de la familia. Este flagelo resulta del rompimiento de la unidad familiar, lo que significa que uno o más miembros dejan de desempeñar adecuadamente sus roles, obligaciones o deberes.

Si dentro de la sociedad no se desarrollan familias cada vez más identificadas con valores y principios orientados a las sanas prácticas, tendremos como consecuencia el incremento de la delincuencia, la criminalidad y el vandalismo.

Un gran número de factores se combinan para que los padres de familia y la misma familia se desintegren, tales como la violencia intrafamiliar, la migración, los divorcios, las adicciones y los problemas económicos, entre muchos otros muchos.

Las causas y formas de desintegración familiar la podemos resumirla en una dramática y profunda pérdida de valores. Se ha demostrado que existe una relación directa entre el deterioro del núcleo familiar y la delincuencia. Consecuencias: un altísimo porcentaje de divorcio, violencia intrafamiliar, embarazos en adolescentes, abandono involuntario, todos  provienen de familias disfuncionales.

Entre sus manifestaciones más visibles y aberrantes estan el castigo físico y el abuso sexual, pero también tiene formas más sutiles, como el maltrato psicológico, el rechazo, el aislamiento y el abandono, estas no dejan marca material, pero su impacto es muy fuerte y duradero para quienes lo padecen.

Quebrantamiento de la unidad familiar e insatisfacción de las necesidades primarias que requieren sus miembros es el caldo de cultivo para la violencia que se genera en el hombre con sucesos trágicos, que son noticias diarias en nuestro país.

La familia dentro de los órganos que componen la sociedad es el núcleo vital de donde emanan todos los valores morales y éticos que el ser humano debe practicar ante el involucramiento como individuo productivo y aportador de conocimientos prácticos a una sociedad determinada.

Es en la familia donde debe coexistir entre sus miembros y semejantes el sentido de respeto, amistad, honestidad, y lealtad que tanta contribución arrojaría a una sociedad donde otros males sociales se adueñan del bienestar y el sosiego de sus ciudadanos.

La falta de comunicación de padres a hijos, la ausencia de una conducta ejemplificadora por parte de algunos padres, el irrespeto por parte de los hijos a la figura patriarcal, la falta de valores que debieran inculcársele a los hijos. Porque la Biblia dice que existe una forma en que podemos blindar a nuestros jóvenes. Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. (Proverbios 22:6)

El mundo ha sido víctima y testigo de muchos cambios sociales de carácter científico y tecnológico que de alguna manera directa o indirecta repercuten en la conducta de los individuos.

Estos cambios surgen por la propia necesidad del hombre de buscar esclarecer la inmensa nube de interrogantes que se formulan y la inquietud de afrontar los desafíos de la vida.

Ver crecer a un joven en sus distintas etapas es saber que no es tarea fácil inculcar buenas enseñanzas y costumbres, y que en momentos, producto de su propio desarrollo evolutivo puede caer en abismos oscuros de las drogas buscando respuestas a sus múltiples preguntas.

Pero no obstante a esto y a todos los cambios que se encuentren a su alrededor siempre es apropiado fortalecer los lazos familiares porque es allí donde radica la verdadera transformación social y los verdaderos secretos que han de reorientar la sociedad por un camino correcto, lleno de oportunidades prosperas y enriquecedoras.

La inclusión de los jóvenes en prácticas anti sociales también aumenta la deserción escolar y su falta de interés de forjarse un futuro lleno de oportunidades y  ser partícipes de la estructuración y formación de un país con más esperanzas de progreso y estabilidad.

Sin la integración familiar la sociedad se distorsiona y se encamina hacia un abismo de irreversibles y penosas consecuencias para las presentes y futuras generaciones.

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.