Trump en situación un poco delicada Trump en situación un poco delicada
WASHINGTON.- No importó la seguridad nacional. Tampoco las advertencias del FBI, del Departamento de Justicia y de la Dirección de Inteligencia Nacional. El presidente... Trump en situación un poco delicada

WASHINGTON.- No importó la seguridad nacional. Tampoco las advertencias del FBI, del Departamento de Justicia y de la Dirección de Inteligencia Nacional. El presidente Donald Trump abrió este viernes una crisis institucional al desclasificar “por su significativo interés público” el informe que acusa al FBI y al Departamento de Justicia de haber actuado como un submarino de los demócratas y haber manipulado información para proseguir la investigación de la trama rusa.

El documento, elaborado por los republicanos del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, se enmarca en la contraofensiva de Trump para erosionar unas pesquisas que ya le pisan los talones.

La maniobra tiene un objetivo político. El propio Trump, en un tuit matinal, acusó a la cúpula del FBI y del Departamento de Justicia de “haber politizado el sagrado proceso investigativo a favor de los demócratas y en contra de los republicanos”.

En el punto de mira de esta andanada figura el director del FBI, Christopher A. Wray, elegido por el presidente tras la destitución fulminante de su antecesor por negarse a cerrar el caso. Y también el número dos del Departamento de Justicia, Rod Rosenstein, encargado de supervisar la investigación y artífice del nombramiento del fiscal especial, Robert Mueller. Ambos han demostrado su capacidad para resistir las presiones y ambos han visto cómo crecía el cerco a su alrededor.

Una tensión que esta misma semana acabó con la carrera del subdirector del FBI, Andrew McCabe, acusado también por el presidente y los republicanos de trabajar para los demócratas.

Ese es el tiro en la corta distancia. En la larga, el presidente busca, ante una eventual citación de Mueller, demostrar que es víctima de una caza de brujas. Para ello, el informe le proporciona un excelente argumentario. Durante meses, los congresistas han tomado declaraciones a los investigadores e implicados de la trama rusa y han tenido acceso a todo tipo de documentos confidenciales.

El resultado es un texto, de tres folios y medio, que establece que en octubre de 2016, un mes antes de las elecciones que ganó Trump y aún bajo mandato de Barack Obama, el FBI y el Departamento de Justicia ocultaron datos básicos al juez para obtener la orden que les permitiese espiar al millonario Carter Page, uno de los asesores de campaña de Trump.

Los investigadores, según esta versión, no le comunicaron que la información que les hacía sospechar de Page procedía del explosivo informe Steel, un dosier altamente radiactivo elaborado por un ex agente del M16, pero basado en fuentes no validadas y que además había sido encargado por un abogado del equipo electoral de Hillary Clinton.

El juez dio su aprobación y en primavera de 2017, con el magnate ya en Casa Blanca, la orden se renovó con aquiescencia de altos cargos del Departamento de Justicia y del FBI. La prevaricación, según los republicanos, se había perpetuado. “Hubo una alarmante ruptura de los procesos legales establecidos”, señala el informedesclasificado.

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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