Cómo ser más saludable Cómo ser más saludable
POR RAFAEL BALDAYAC “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”  Hebreos 11:1... Cómo ser más saludable

POR RAFAEL BALDAYAC

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”  Hebreos 11:1

 Creyentes y místicos de todas las denominaciones, desde tiempos inmemoriales,  han afirmado que la fe es un elemento vital para el bienestar del ser humano. Ahora  nuevos estudios científicos les dan la razón a los que afirman que, en muchos casos, la fe sí mueve montañas, sobre todo en el campo de la salud.

Esta demostrado que las personas espirituales son  más felices, gozan de una salud mental superior, lidian mejor con el estrés, tienen matrimonios más satisfactorios, usan menos drogas y alcohol, son más saludables y viven más que las que no lo son.

Así lo afirma  el doctor Kenneth Pargament, en un trabajo  publicado en el International Journal for the Psychology of Religion. Además aquellas que conciben lo divino como una entidad amorosa y receptiva son más felices que quienes no lo creen así, reporta el Journal of Health and Social Behavior.

Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Texas a lo largo de 17 años reveló que las personas que no se congregan tienen un riesgo de morir dos veces más alto, dentro de un lapso de ocho años, que las que asisten por lo menos una vez a la semana a la iglesia.

Los que creen en un Dios de amor se reportan mejor, después de que les diagnostican una enfermedad grave, que quienes creen en un Dios que castiga, indica Jeffrey Kluger en The Biology of Belief (La biología de la creencia).

Y aquellos de una vida espiritual activa sobrellevan las enfermedades y son más saludables, publicó el American Journal of Public Health.

Otro estudio, realizado en el centro médico de la Universidad de Pittsburgh por el cirujano y pastor Daniel Hall, reveló que la asistencia a la iglesia nos añade de dos a tres años de vida.

Muchas personas de fe atribuyen lo positivo que hay en sus vidas  -desde la buena salud hasta una promoción en el trabajo- a Dios, sean cristianos, judíos o musulmanes.

Se ha demostrado que las personas espirituales suelen tener un estilo de vida más sano, ya que la mayoría esta consciente  de lo perjudicial en el uso del alcohol, el tabaco y las drogas, lo cual es básico para la buena salud.

Además varios estudios han hallado que participar en actividades espirituales  disminuye el crimen, la delincuencia y los conflictos matrimoniales, explica Sonya Lyubomirsky.

La persona que pertenece a una organización que busca de Dios se siente parte de una comunidad que se brinda apoyo mutuo. Esto promueve la paz mental y ayuda a combatir el estrés, ese gran enemigo de la salud.

Al forjar una relación personal con Dios, estas personas se sienten amadas incondicionalmente y protegidas por un ser muy bondadoso.

La vida espiritual  también otorga al creyente el convencimiento de que todo lo que le sucede, tanto lo bueno como lo malo, tiene un sentido o es parte de un plan divino, explica un estudio sobre el efecto de la vida cristiana en las personas mayores, publicado en Gerontologist.

Perdonar y asistir a los más necesitados  son característicos de la persona espiritual. Varios estudios reportan que la persona que hace el bien “sin mirar a quién”, vive más feliz y relajada.

Mientras que el doctor Andrew Newberg, profesor de radiología y psicología de la Universidad de Pennsylvania, dice que “el funcionamiento del cerebro es compatible con la espiritualidad”.

Diferentes estudios revelan que el área frontal del cerebro se activa durante la actividad espiritual, y las personas que oran o meditan con frecuencia experimentan cambios permanentes en esas zonas del cerebro, haciéndolas más fuertes.

Los expertos señalan, por supuesto, que es necesario diferenciar entre “espiritualidad” y “religión”. La primera define “la búsqueda de lo sagrado”, que puede existir tanto dentro de una congregación organizada como fuera de ella.

Mientras que en la religiosidad  se usa como un agente represivo, que llena a la persona de prejuicios y sentimientos de culpa, y el efecto en la salud puede ser nocivo.

En definitiva,  la ciencia y la espiritualidad no están separadas, todo lo contrario; cada día encuentran más puntos en común en la eterna búsqueda de lo sagrado.

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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