Condenan psicoterapeuta por muerte Condenan psicoterapeuta por muerte
Miguel Cruz Tejada NUEVA YORK.- Ramón M. Morales, un psicoterapeuta dominicano de 63 años de edad y radicado en Pensilvania, fue condenado a 15... Condenan psicoterapeuta por muerte

Miguel Cruz Tejada

NUEVA YORK.- Ramón M. Morales, un psicoterapeuta dominicano de 63 años de edad y radicado en Pensilvania, fue condenado a 15 años en la cárcel por matar accidentalmente a Thomas Dunbar Junior, de 35 y escapar de la escena, cuando la víctima se transportaba en una passola por la avenida Lehigh en Filadelfia, a las 9:00 de la noche del 13 de abril de 2016.

Los fiscales pidieron a la jueza de la Corte de Plenos Derechos Comunes, Rose Marie DeFino Nastasi, que lo sentenciara aPsicoterapeuta dominicano condenado 17 años en prisión.

Morales, arrastró a la víctima con  su caso unos 293 pies a lo largo de la avenida, se detuvo y luego pasó por encima del hombre que agonizaba en el pavimento,  según la policía de Pensilvania.

Testigos que presenciaron  la horrenda muerte, le gritaron varias veces al terapeuta que se detuviera, pero él, parecía no escucharlos.

“Absolutamente absurdo”, dijo la jueza antes de condenar al dominicano de  63 años de edad residente en  Port Richmond (Pensilvania).

Los fiscales dijeron  que Morales, planeaba escapar a la República Dominicana, donde se escondería para huir de la justicia, pero fue detenido antes de que consumara el plan.

Ante la débil defensa de Morales,  que dijo a la corte que no sabía ni se dio cuenta de que había atropellado a Dunbar, la magistrada le respondió que perdonara la incredibilidad de ella y el tribunal, en no creer esa historia.

En la lectura de la sentencia, la jueza tomó un turno de  cinco minutos antes de condenar a Morales, que escuchó el proceso a través de un intérprete  en español.

El terapeuta ofreció condolencias a unos 35 familiares y amigos de Dunbar que acudieron a la corte por el trágico accidente.

Morales dijo que “un accidente es un accidente” y “nunca tuve la intención de destruir una vida humana”.

Criticó a los testigos por testificar por cosas que dijo que no ocurrieron y le dijo a la jueza que las maletas y bolsas llenas, el pasaporte y otros papeles que la policía encontró cuando lo arrestaron en su casa en la cuadra 3200 de la calle Cedar, no significaba que él estuviera preparando una huida a su natal República Dominicana natal.

La fiscal adjunta Tracie Gaydos representó al Ministerio Público en el proceso.

El abogado defensor de Morales, Anthony Gil, había pedido a la jueza  condenar a Morales a no más de tres años de prisión, citando la edad y la falta de antecedentes penales.

“Este hombre es un pilar de su comunidad”, dijo Gil, mientras los padres, hermanos y cuñados de Morales también estuvieron  en el tribunal. “Ha ayudado y ha aconsejado a la gente”.

La fiscal Gaydos presentó cinco testigos y leyó declaraciones de otros cinco que describían el hueco que el muerto había dejado en sus vidas.

Un amigo de la víctima, Ryan Smith, describió la sensación de aventura que él y Dunbar sintieron cuando dejaron su vecindario estrechamente unidos en Port Richmond por primera vez para asistir a la universidad de Scranton.

El 28 de abril, un jurado del Tribunal de Asuntos Comunes encontró a Morales culpable de homicidio vehicular, homicidio involuntario y abandono de la escena de un accidente mortal.

El jurado le absolvió del cargo más grave de homicidio en tercer grado.

Dunbar estaba conduciendo a casa en su paso la Vespa  con comida que llevaba a su casa. Testigos dijeron que estaba a punto de dar una vuelta a la derecha en la calle Aramingo a la avenida Lehigh, cuando Morales conduciendo su carro Pontiac Aztek lo golpeó y lo hizo saltar de pasola.

Mientras los testigos gritaban para que él parara, Morales arrastró el cuerpo de Dunbar a  293 pies antes de detenerse, dar reversa, despegar el cuerpo, y seguir conduciendo el carro apagado.

Efraín Díaz, uno de los testigos, dijo que él persiguió a Morales a través de la avenida Kensington en su Chrysler 300, con las luces parpadeando y haciendo sonar sus bocinas.

Tres veces, dijo Díaz, se puso junto al vehículo de Morales, y gritó su mensaje en español a Morales, sólo para ver cómo seguía  alejándose.

“¿Por qué me estás haciendo esto?”, le preguntó Morales a Díaz.

“Te dije que atropellaste a una persona, tienes que volver y llamar a la policía”, relató Díaz que le respondió al terapeuta.

“Mañana”, le respondió Morales. “No, ahora no, hagamos esto mañana”, insistió Morales. Díaz escribió el número de la placa de Morales, mientras se alejaba.

Esa misma noche, la policía estaba frente a  la casa de Morales en la calle Cedar. Los policías permanecieron por 18 horas, hasta que consiguieron una orden de registro y arresto y lo detuvieron.

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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