Molde común, original y divino Molde común, original y divino
POR RAFAEL BALDAYAC La historia de la vida está contenida en una minúscula  memoria con capacidad superior a un disco duro de miles de... Molde común, original y divino

rafael-baldayacPOR RAFAEL BALDAYAC

La historia de la vida está contenida en una minúscula  memoria con capacidad superior a un disco duro de miles de Giga Byte (GB). Es una molécula llamada ADN, conocida químicamente como ácido nucleído, que contiene toda la  información genéticas usadas en el desarrollo y funcionamiento del ser humano.

Allí se guardan las instrucciones del diseño original y divino de todos y cada uno de nosotros. El ADN es el responsable del parecido entre padres e hijos, y de que exista un molde común para cada especie.  En este hay decenas de miles de genes y son los encargados de fabricar las proteínas necesarias para el desarrollo de las distintas funciones vitales.

La mayor parte del ADN está en el núcleo de las células.  Cada célula de nuestro cuerpo almacena una copia de esta información. Cada molécula de ADN se compone de dos cadenas de nucleótidos que se cruzan entre sí en forma de doble hélice. Es esa imagen tan característica que nos viene a la mente cuando se habla del ADN.

El ADN se puede considerar como un almacén cuyo contenido es la información (mensaje) necesaria para construir y sostener el organismo en el que reside, la cual se transmite de generación en generación. El conjunto de información que cumple esta función en un organismo dado se denomina genoma, y el ADN que lo constituye, ADN genómico.

Su descubrimiento pasa a la historia como uno de los grandes avances del siglo 20, cuando  en 1869 el biólogo y médico suizo Friedrich Mieschen, logró aislarlo a partir de glóbulos blancos, pero nunca supo de su importancia. En 1953 James Watson y Francis Crick descubrieron la estructura y el comportamiento del ADN, lo que les valió el premio Nobel de medicina en 1962.

Cuando Dios  creó al hombre, inevitablemente lo hizo conforme a su imagen, conforme a su semejanza, un ser espiritual (conciencia, intuición y comunión) cuyo ADN es el de Dios mismo. Génesis 1:26-27

Es por eso que en el ADN se guarda el propósito de la vida: ser bendito, prospero y feliz.  Una cosa es decir que soy bendito y otra que Dios lo diga, indudablemente en el ADN de todo hombre hay un Genoma con esta información (Génesis 12:1-4,7).

Todo hombre va en busca de la felicidad pero no todos la alcanzan quizá porque para algunos la bendición es el dinero, las posesiones, los altos mandos ejecutivos entre otras cosas, y, aun teniendo todo esto no se experimenta realización, porque su ADN guarda un propósito, que quizá mucha gente no logra encontrar, porque no tienen un encuentro con Dios, dado de la verdadera bendición.

La circuncisión, se refiere a eso. Es la señal del ADN  de Dios. El nos dice: Anda delante de mí y sé perfecto. La circuncisión es de nuestro corazón, es cambiarlo y entregárselo a Dios de una manera sincera y total, es la muerte del ego y la renuncia a la antigua manera de vivir. (Romanos 2:29).

En el ADN  se guarda lo que soy. Abraham a sus 99 años Dios le revela lo que verdaderamente era: “padre de muchedumbre de gentes”, una persona llamada a impactar su entorno (familia, comunidades y naciones).

De igual manera en el ADN de Dios somos linaje escogido, miembros de la  Realeza “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas (Salmos 139:13-18)

Todo ser humano posee en su ADN información directa de Dios, que es la base de la teoterapia, el tratamiento del amor Dios para con el hombre en sus tres dimensiones: Espíritu, Alma y Cuerpo.

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. (Efesios 2:10).  Deja que tu ADN evolucione, deja que Dios fluya con libertad por toda tu vida, deja que Él te lleve a vivir en las alturas, como el águila…Tú naciste para vencer.

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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