¿En qué no complacimos a la OEA y a la CIDH? ¿En qué no complacimos a la OEA y a la CIDH?
POR PEDRO DOMÍNGUEZ BRITO Un órgano de la OEA, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), nos incluyó en la “Lista negra” (un término... ¿En qué no complacimos a la OEA y a la CIDH?

pedroPOR PEDRO DOMÍNGUEZ BRITO

Un órgano de la OEA, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), nos incluyó en la “Lista negra” (un término racista), por el alegado maltrato que  damos a nuestros hermanos haitianos. Asumo, por la absurda acusación, que es una venganza porque en algo no fuimos complacientes.

Ojalá el Secretario General de la OEA, el controversial Luis Almagro y la CIDH, de manera responsable, comprueben si es cierto o no que los dominicanos atropellan y tratan como esclavos a los haitianos.

Si alguien de la OEA o de la CIDH viniera a investigar la realidad: ¿qué encontraría? Imaginemos. Ya en la República Dominicana recorrería ciudades y campos, esperando contemplar a dominicanos rencorosos persiguiendo a haitianos, humillándolos, sin permitirles caminar libremente por las calles o entrar a lugares exclusivos para dominicanos.

Buscaría pruebas del apartheid caribeño, pero nada encontraría, al contrario, vería a dominicanos y haitianos compartiendo todo, especialmente la sonrisa noble y la miseria, trabajando juntos en la construcción y en la agricultura, disfrutando la bachata y formando hogares.  En las zonas rurales observaría lo mismo.

Y si se dirigiera a la frontera, no distinguiría quiénes son unos y otros y donde son escasos los enfrentamientos entre los ciudadanos de ambas nacionalidades.

Y escribiría en su informe que nunca había visto dos pueblos tan diferentes manteniendo una relación tan normal y pacífica. Y se asombraría al enterarse que los haitianos ilegales tienen los mismos derechos laborales que los dominicanos, que hay miles de sus ciudadanos estudiando en las universidades dominicanas (la mayoría con excelente comportamiento), que reciben gratuitamente atenciones médicas (en especial las parturientas) y que se benefician de los comedores económicos.

Los haitianos también le dirían que cuando en su tierra ocurren catástrofes, como terremotos, huracanes e inundaciones, los primeros en socorrerlos son los dominicanos.

Y al final esa persona le concluiría la OEA y a la CIDH: “En Haití la natural vía de escape es la República Dominicana, otro país pobre. Si hay problemas, la culpa es de quienes dejaron abandonado al pueblo haitiano y ahora injustamente culpan de esa situación a los dominicanos”.

Por todo ello, yo me pregunto: ¿En qué no complacimos a la OEA y a la CIDH para que ahora estemos en la “Lista negra”?

 

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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