Pero, no fue posible Pero, no fue posible
POR RAMÓN DE LUNA Nos revestimos de paciencia al escuchar al ciudadano presidente en su discurso de dos horas y nueve minutos y tratamos... Pero, no fue posible

ramon-de-lunaPOR RAMÓN DE LUNA

Nos revestimos de paciencia al escuchar al ciudadano presidente en su discurso de dos horas y nueve minutos y tratamos de darle crédito a lo que dijo en su larga perorata, pero nos resultó imposible creer lo enunció sobre la impunidad y la corrupción. Fue un gran esfuerzo escucharlo, pero fue imposible creerle.
Se mostró partidario de la lucha popular que se ha llevado a cabo en todo el país y hasta llegamos a figurarlo vestido de verde, pero con rapidez volvimos a la realidad.
Puso énfasis al tratar de convencer al pueblo de que es un abanderado de la lucha que contra esos males libran las masas sin el protagonismo de los partidos políticos cuando enumeró medidas que no se han visto para eliminar la tendencia de sectores del oficialismo envueltos en actos punibles. No sabemos si fue por el cansancio de ese largo discurso o porque estaba afanoso en transmitir convencimiento, pero en ese instante se equivocó varias veces ante el telepronter.
Y es que nadie ha visto que en el seno de su gobierno alguien se haya mostrado dispuesto a que la Justicia actúe con decisión e independencia en sonados casos, como el asunto de los aviones Tucano, las andanzas del OISOE, las sobrevaluaciones de obras y otras bellaquerías conocidas por todo el mundo.
Al referirse al capítulo de las construcciones escolares, elogió el esfuerzo hecho por su gobierno, pero dejó a un lado las denuncias de edificios mal construidos, la falta de pago a decenas de ingenieros y a dueños de solares.
En lo referente a Punta Catalina, el presidente Medina enumeró las ventajas de esa mega construcción, pero nunca dejó entender que pudiera ser partidario de hacer como ha ocurrido en algunos países del área que han echado a la constructora Odebrechet y hasta dispuesto que la transnacional jamás vuelva a operar en los mismos.
La concurrencia presente en la Asamblea lo aplaudía hasta rabiar con cada enunciado del mandatario, sobre todo, cuando aseguró que en su gobierno la corrupción y la impunidad no han enraizado, con lo que quiso demostrar que allí todo el mundo tiene las manos limpias de peculado y engaño al fisco.
Pretendimos comprender al ciudadano presidente, pero se nos hizo imposible; nos resistimos a muchas de sus afirmaciones al recordar aquellas veces que juró ante el pueblo que rechazaba el continuismo y que de llegar a ser Presidente de la República nunca buscaría la reelección. Lo dijo en numerosas ocasiones.
Su discurso no logró llenar las expectativas que muchos llegamos a formularnos. Fue más de lo mismo. Quisimos entenderlo o creerle, pero nos resultó imposible.

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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