SANTIAGO.- Camino, el semanario medio escrito del Arzobispado de esta ciudad, estimó que es el momento de poner fin al manejo temerario de los...

arzobispadoSANTIAGO.- Camino, el semanario medio escrito del Arzobispado de esta ciudad, estimó que es el momento de poner fin al manejo temerario de los conductores de minibuses públicos, conocidos como “voladoras”.

La sugerencia tiene su origen en la tragedia provocada esta semana por uno de esos vehículos en la carretera Santiago-Licey, cuando el chofer atropelló a cuatro personas que se desplazaban en una motocicleta, falleciendo un hombre y resultando lesionados su esposa, un hijo de 10 días de nacido y el motorista.

El planteamiento lo hace Camino en su editorial correspondiente a la edición de este domingo y que, con el título de “Esas voladoras”, analiza la manera temeraria con que circulan esos vehículos por calles, avenidas, carreteras y autopistas.

“Creemos que es el momento de frenar tantos atropellos hacia los que tienen que utilizar este medio para llegar a sus centros de trabajo, y otros lugares”, arguye el periódico especializado en temas religiosos.

Considera que llegó la hora “de comenzar a aplicar correctivos para detener esta barbarie de ver a tantas personas que pierden la vida o quedan mutiladas para siempre por culpa de un transporte anacrónico que nos aleja cada vez más de los indicadores de progreso”.

Y que los choferes “de las famosas voladoras” deben comprender que no transitan por el aire, sino por la tierra, y que hay leyes y reglas que deben respetar “evitando así convertir las calles, ­carreteras y autopistas de nuestro país en escenarios permanentes de tragedias”, por lo que Camino es de opinión de que las autoridades dominicanas “deben jugar su rol en este problema social”.

 

Resalta que los choferes de estas guaguas denominadas por el pueblo como voladoras “porque parece que van por los aires, se ven envueltos con mucha frecuencia en accidentes con saldos fatales”.

“Con las imprudencias cometidas por estos conductores se pueden llenar varios tomos de una colección enciclopédica; manejan de forma temeraria y por montar un pasajero hacen todo tipo de maniobras suicidas”, agrega.

“El rebase a alta velocidad es una rutina; exceden la capacidad de pasajeros que permite el vehículo; en muchas ocasiones el cobrador va en la puerta como si fuera un paracaidista y, para completar, muchas de estas guaguas están en pésimas condiciones para transitar, por lo que son un peligro público”, aduce.

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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