¡Solidaridad! ¡Solidaridad! ¡Solidaridad! ¡Solidaridad! ¡Solidaridad! ¡Solidaridad!
  POR PEDRO DOMÍNGUEZ BRITO Quizás algunos no se hayan percatado de los graves problemas causados por las recientes lluvias que azotaron especialmente a... ¡Solidaridad! ¡Solidaridad! ¡Solidaridad!

 

POR PEDRO DOMÍNGUEZ BRITO

pedroQuizás algunos no se hayan percatado de los graves problemas causados por las recientes lluvias que azotaron especialmente a la región de el Cibao. El drama humano que se observa es aterrador, con miles de personas incomunicadas, donde se desconoce su situación, aunque de seguro ya están necesitas incluso de lo básico para subsistir.

Cuando el agua cese, cuando los ríos vuelvan a su cauce, veremos una cruda realidad de dolor, llanto y destrucción, quizá inimaginable en estos momentos.

Hasta ahora las lamentables muertes ocurridas han sido mínimas con relación al desastre, como si un ser superior nos hubiera protegido. Observé vídeos con viviendas derrumbándose, carreteras que se hundían, barrios donde sólo se veía agua y lodo… Y la gente, gracias Dios, sobrevivió.

Eso sí, las pérdidas económicas son de grandes proporciones para una nación pobre como la nuestra. No son pocos los edificios, escuelas, casas, comercios y vías de comunicación que quedaron inservibles. Murieron, además, miles de reses, cerdos, chivos y gallinas.

Pero, sin dudas, el mayor perjuicio lo sufrió la agricultura, justo en la zona más fértil del país. Todavía se desconocen los efectos que esto tendrá en la alimentación de nuestro pueblo, en el precio de esos productos que de seguro por un tiempo serán escasos, en la quiebra de cientos de agricultores… en fin, la tarea para rescatar nuestra producción agrícola será titánica.

Debemos reconocer que las autoridades y los organismos de socorro han trabajado  para salvar vidas y, en lo posible, atenuar los daños materiales. No han descansado. El jefe de Estado y varios de sus ministros han estado presentes en zonas afectadas, llevando soluciones inmediatas a su población.

Hoy debemos enarbolar un término que nos define: solidarios. Y lo hemos demostrado aquí y más allá de nuestras fronteras.  Dicen que ayudar a los demás es ayudarse a sí mismo. Seamos solidarios, que los desplazados por las inundaciones lo requieren. Muchas instituciones reconocidas están recibiendo donaciones de agua potable, alimentos, ropa y medicina, con centros de acopio bien organizados.

Demos algo, entreguemos algo, que eso puede ser la diferencia entre la salud y la enfermedad de un hermano, o tal vez entre su vida y su muerte. Recordemos que la solidaridad es un principio de la Doctrina Social de la Iglesia.

Ricardo Rosa

Periodista, labor que realizo desde 1970. He laborado en diferentes medios noticiosos (radio, televisión, periódicos impresos y digitales) tanto de Santiago como de Santo Domingo.

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